Contratos inteligentes

14 febrero 20173 julio 2017

Carlos Vivas Augier firma el capítulo del libro dedicado a las “Aplicaciones transversales de la blockchain” donde no puede faltar el concepto de Smart Contracts o Contratos Inteligentes y sus aplicaciones presentes y otras futuras, más cercanas a la ciencia ficción. En la siguiente entrevista, Alex Preuskchat pregunta a Carlos sobre todas las posibilidades que encierra este concepto tan transversal.

El concepto de Smart contract es aparentemente sencillo, si nos guiamos por la definición básica de contrato que todos tenemos en mente, un compromiso entre distintas partes que obliga a los contrayentes y cuyo incumplimiento es exigible. Sin embargo, un Smart contract incorpora tres diferencias importantes, la primera es que “se auto ejecuta”, es decir no necesitas de la intervención de un tercer ente “para validar si las condiciones se han cumplido o no”, porque el contrato es suficientemente inteligente para ejecutar esta función “y decidir si se han cumplido las condiciones y clausulas” y por tanto “cómo proceder”. La segunda es donde reside el documento, que ya no tiene un formato de papel al uso, sino que “existe digitalmente en la cadena de bloques” y por último, que no requiere de un tercero, “de un humano” para realizar estas validaciones. Pero esta primera definición es muy superficial y sirve para definir los proyectos van surgiendo en la actualidad pero “en el futuro irá mucho más allá y la palabra contrato no será la más adecuada” por las propias limitaciones que tiene y que son ampliamente superadas por el concepto y las posibilidades de un Smart contract, así que podría ser más ajustado hablar en el futuro de “más bien como una especie de agente virtual e inteligente que va a regular muchas cosas, desde las relaciones de los directivos de una empresa hasta nuestras relaciones con los proveedores del servicio de telefonía…”

Para Vivas, “la ventaja de una tecnología descentralizada es que permite desarrollos muy interesantes y muy distintos, aplicables a muchos entornos”, si bien “hoy por hoy” resulta evidente que la falta de madurez de la tecnología, “que al ser todavía nueva están en desarrollo”, y los aspectos regulatorio son necesarios resolverlos y de ahí hay tantos modelos de uso “como hasta donde te pueda llevar la imaginación”. Quizá el ejemplo más sencillo y funcional de los Smart contracts a día de hoy sea “la billetera multifirma, donde para realizar un pago se requiere x número de firmas del total de las posibles” para validar la transacción.

Otras aplicaciones existentes que se también se están probando existen en el mundo de la banca “para el tema de las conciliaciones”, para los seguros “y pagar o no ante un suceso”, o la logística de transporte marítimo, donde cita un ejemplo concreto. “Pero Blockchain también irá de la mano de la evolución de otras tecnologías como la Inteligencia Artificial o el Internet de las cosas”. Según expone Vivas, cuando veamos a todos estos elementos conectados “se podrá perfectamente regular la compra del supermercado y pagarla” con el uso de estos instrumentos y de ahí a otros supuestos más complejos como una “gestión de fondos de inversiones de forma objetiva” o en la toma de decisiones sobre temas jurídicos, propiciando que sean tomadas de forma asépticas y “objetivas y no subjetivas”. Y entre unas y otras existirán también aquellas que hoy podemos considerar un quebradero de cabeza, como cursar la baja de una operadora de telefonía, “con un Smart contract, si se cumplen los requisitos la baja es automática e incluso se te podría hacer una contra oferta para que te quedes en la compañía”. Vivas es de la opinión que muchas grandes compañías ya están investigando muchos posibles usos de las que no tenemos conocimiento y que “sólo es cuestión de un marco regulatorio favorable” para que puedan llegar al mercado y ser presentadas al público. “Por eso lo primero es ver la parte regulatoria, luego la evolución de la tecnología y luego cuál va a ser el modelo de financiación de todo esto porque que no haya intervención humana no quiere decir que vaya a ser gratuito. Como todo en blockchain hay costes de energía, procesamiento, cómputo, infraestructura…” Y sobre todo eso, no perder la vista del estándar que se proponga en el futuro y si proliferan muchas propuestas desde el ámbito privado porque en este caso no hay que olvidar que tendrían que relacionarse entre ellas para poder ser funcionales, “eso va a ser una cuestión muy importante, la comunicación entre cadenas de bloques distintas para el intercambio de información”.

En este nuevo paradigma tecnológico asistiremos a numerosas aplicaciones transversales, “claramente en la parte del registro público, verificación y certificación de activos, tanto digitales como físicos”. Pero los Smart contract van mucho más allá y pueden desarrollarse con éxito en gran número de aplicaciones descentralizadas, como las redes sociales, “donde el usuario controlará hasta el punto de que información comparte y cual no”, dando lugar a modelos en los cuales compartir esa información puedas ser recompensada por tercero. Todo en “ese internet descentralizado cuya piedra angular es blockchain”.

CARLOS VIVAS AUGIER

Ingeniero informático, Master en tecnología de la información y doctor en economía interesado en el impacto económico de la tecnología en las empresas y la sociedad. Director de Opinno Academy desde la que desarrollan habilidades técnicas en tecnologías emergentes como Blockchain. Ha fundado 2 startups en el ámbito de las tecnologías digitales que han sido compradas y es co-fundador de Celera, una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a fomentar el talento de personas del mundo de la ciencia, la tecnología y el emprendimiento.