Blockchain privada

14 February 201726 May 2017

El siguiente anexo -como prometimos a los lectores del libro- lo debemos al trabajo de dos de nuestros autores, Manuel Polo Tolón e Íñigo Molero, que han elaborado el capítulo del libro dedicado a las “Tecnologías Blockchain” junto a Luis Carlos García. Manuel Polo es uno de los más veteranos reconocidos del ecosistema Blockchain. Descubrió Bitcoin en el año 2010 y llegó a realizar labores de minero con GPU/ASIC. Actualmente se dedica a la innovación con Blockchain dentro de Everis para expandir el uso de la tecnología entre clientes de banca y otros sectores. Íñigo Molero ha trabajado mucho años en tareas de comunicación dentro del tercer sector y en numerosos proyectos europeos auspiciados por la Comisión Europea. Desde que descubrió Bitcoin y blockchain trabaja como consultor en tecnología Blockchain y analista en OroyFinanzas.com.

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Las Blockchain privadas han concitado un gran interés en prácticamente todos los sectores del mercado. Interés que se ha materializado en multimillonarias inversiones, propuestas originales y captación de talento a lo largo de todo el mundo. En este anexo haremos mención a aquellas propuestas que, hoy por hoy, han cobrado ventaja competitiva respecto a otros proyectos.

 Soluciones de Blockchains privadas universales

Hyperledger es uno de los proyectos que más apoyo ha suscitado para crear blockchains privadas transversales, aunque nada impide que surjan otros proyectos similares en el futuro con el mismo o más potencial. Auspiciado por la Fundación Linux, es realmente un proyecto paraguas de muchas iniciativas o subproyectos.

Como iniciativa de código abierto y de filosofía colaborativa, Hyperledger está formado por decenas de miembros asociados que pretenden desarrollar una plataforma común y universal para blockchains privadas. Empresas como IBM, Intel, Cisco, JP Morgan, Wells Fargo, State Street, el  London Stock Exchange Group, Accenture, ANZ Bank, Paxos, Blockstream, Digital Asset Holdings, Fujitsu, NTT Data, Initiative for CryptoCurrencies and Contracts, Mitsubishi UFJ Financial Group, SWIFT o Vmware forman parte de este conglomerado.

Hyperledger pretende ser para las Blockchains privadas lo que fueron los grupos de trabajo sin ánimo de lucro en los orígenes de Internet que trabajaban en estándares abiertos. Ejemplos como el Internet Engineering Task Force o el World Wide Web Consortium son dos de estos casos representativos. En su momento, la labor en pro del desarrollo y la estabilidad de Internet de estas compañías fueron clave para atraer y convencer al mundo empresarial de las bondades de Internet. Así que, siguiendo esta misma filosofía, la idea de Hyperledger es asentarse como una plataforma de desarrollo que permita a las empresas construir soluciones de libros mayores distribuidos y personalizados, sin necesidad de recurrir a cadenas de bloques públicas. Y, al mismo tiempo, incorporar una amplia gama de servicios aplicables a distintos sectores del mercado de forma transparente, automatizada y compatibles con las blockchains privadas. De entre todos los proyectos que forman Hyperledger destacamos Interledger, que pretende ser quizás el amalgama para todos los “ledgers” públicos y privados, al menos en el campo del internet del valor.

De ahí que los miembros inviertan considerables esfuerzos de investigación y desarrollo para explorar utilidades de aplicación transversal, en cualquier industria, que tengan su base en todo este trabajo previo. Así, por ejemplo, IBM ha aportado decenas de miles de líneas de su código base y la correspondiente cesión de la propiedad intelectual en favor de esta comunidad, una estrategia que ya ha utilizado exitosamente en el pasado. Digital Assets, a la que dedicaremos un espacio más amplio en el siguiente apartado, ha cedido la marca Hyperledger para el proyecto, además de código de aplicación empresarial y recursos para desarrolladores.

Sawtooth Lake es un proyecto de Intel que se ha integrado en Hyperledger para aportar mayor versatilidad y mejor escalabilidad de los registros. Intel lidera este desarrollo transversal que posibilita también la convivencia y relación con blockchains públicas y privadas. Para lograr el consenso entre las partes Intel ha desarrollado el algoritmo conocido como Proof of Elapsed Time (PoET) que, si bien es cierto que simplifica todo el proceso de minado, también lo es, que favorece la compra del hardware de Intel para estos procesos.

Soluciones de blockchains privadas para el sector financieros

La industria financiera y bancaria lidera con creces la investigación de la tecnología blockchain privada o Distributed Ledger Technology (DLT). Estos son algunas de las propuestas mas consolidadas entre las blockchain privadas.

R3 es una compañía especializada de tecnología Blockchain de la que ya hemos hecho referencia cuando hablábamos del sector bancario y financiero y los consorcios sectoriales basados en la Blockchain. Fundada en 2014, la compañía se ha dado a conocer, dentro del ecosistema, por haber liderado un consorcio sectorial internacional, de bancos e instituciones financieras, con la finalidad de explorar las posibilidades de una cooperación conjunta sectorial utilizando la tecnología Blockchain. Para ello han trabajado en una blockchain privada (también conocida como “Corda”) y que está diseñada para registrar y ejecutar acuerdos legales, entre entes empresariales, mediante el uso de Smart Contracts. El 30 de noviembre de 2016, R3 hizo público el código fuente que sustenta Corda, siguiendo la inercia existente en todas las iniciativas de blockchains privadas, que buscan seducir y atraer a desarrolladores a sus plataformas, como forma de crear un valor añadido. Y también, cómo no, poder influir en el desarrollo de Hyperledger aportando una pequeña parte de su sistema.

Corda, a diferencia de las blockchains públicas, ha sido ha sido diseñada siguiendo estrictamente las necesidades del sector financiero y bancario, es decir, es una blockchain privada confeccionada en exclusiva y a medida para cumplir una función bien definida dentro de este sector.

De ahí que Corda esté considerada una blockchain privada y cerrada porque las anotaciones realizadas en Corda no son de acceso público, solamente las partes participantes en los contratos tienen esa capacidad. De esta forma, se cumplen con los requisitos de regulación actuales y las necesidades negocio de sus clientes.

Y, a diferencia de Bitcoin, donde todos los nodos registran las anotaciones, en Corda sólo los nodos de las partes contratantes están habilitado para ello. Corda no está descentralizando los bancos, sino que está utilizando las tecnologías inspiradas en la cadena de bloques para ayudar a los bancos a seguir operando de forma privada, pero de una manera más eficiente y autónoma.

A diferencia de lo grandes recursos energéticos que requieren algunas cadenas públicas –que utilizan el sistema Proof of Work para el mantenimiento de los nodos-, Corda prescinde de esta inconveniencia habilitando una interface o API que cumple esta función. Por eso algunos cuestionan de que pueda hablarse de tecnología Blockchain en lo que hace Corda.

Digital Asset Holdings es otra empresa de tecnología Blockchain que también centra sus esfuerzos en los mercados de capitales y bolsas de valores. La empresa propone el diseño de soluciones blockchain que mejoran notablemente la infraestructura financiera existente, especialmente en tres modelos de usos concretos. En unos casos proporcionando su propio software y en otros construyendo aplicaciones sobre otras plataformas de blockchain –públicas o privadas- que consideren idóneas para sus fines. El objetivo, en cualquier caso, es optimizar la eficiencia, seguridad y tiempos de liquidación en muchos de los actuales procedimientos existentes en los mercados financieros.

La mayoría de las soluciones de Digital Asset Holdings se asientan en el uso de redes privadas, donde los participantes son por todos conocidos. A estas características comunes de las blockchain privadas –que ya citamos en R3-, suma su propia operativa para la confección de Smart Contracts, con un lenguaje declarativo que denomina Digital Asset Modeling Language (DAML). Como sucede con R3, no todos los nodos están habilitados para registrar toda la información.

Entre los primeros logros profesionales destaca el contrato firmado con la bolsa Australian Securities Exchange (ASX), -uno de los 15 mayores mercados de valores del mundo- para introducir la tecnología Blockchain en la Bolsa de valores de Australia y optimizar los procesos. El trabajo de Digital Asset Holdings en la bolsa australiana abrirá el camino a otros grandes centros bursátiles que, para competir con la gestión de ASX de los tiempos en la liquidación podrían verse forzados a seguir su estela tecnológica.

Otros de los modelos de uso dónde Digital Assets aplica cadenas privadas son en la confección de préstamos sindicados y compra y venta de activos del Departamento del Tesoro de los EE.UU. En el primer caso para lograr reunir a todos los intervinientes en una plataforma donde los datos y la evolución del proceso está disponible, en tiempo real, a todas las partes. Así, gestiones que actualmente se materializan en más de 20 días, podrían estar resueltas en horas. Para el segundo caso, Digital Assets también está desarrollando una manera de registrar y comerciar con estos bonos gubernamentales dentro de un libro mayor distribuido. Y en el futuro esperan ser protagonistas de la revolución tecnológica que afectará a la manera en la que se intercambian bonos, préstamos y productos financieros derivados entre bancos, inversores y otros actores del mercado.

Al frente se encuentra Blythe Masters, ex empleada de JP Morgan y entusiasta de la tecnología Blockchain, que persigue sumar su experiencia financiera con las ventajas de las blockchain privadas para alumbrar soluciones prácticas. Digital Assets ha logrado reunir en torno a su proyecto a relevantes entidades financieras que han invertido millones en sus ideas y desarrollos. Algunos ejemplos son Goldman Sachs, Citibank, el Banco Santander, JPMorgan, Accenture, Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC), ICAP Plc, BNP Paribas, Deutsche Boerse AG y CME Group.

Chain es otra de las compañías tecnológicas de Blockchain que queremos incluir en este apartado. Fundada en 2014, recibió en sus comienzos más de $40 millones en inversiones de empresas como Khosla Ventures, RRE Ventures, Capital One, Citigroup, Fiserv, Nasdaq, Orange o Visa. Chain trabaja sobre un protocolo de código abierto -Chain Open Standard 1 (Chain OS 1)-, y ha creado una plataforma, también abierta –Chain Core- para que distintas blockchain puedan operar y relacionarse entre ellas. El software capacita a instituciones financieras para emitir y transferir activos utilizando blockchain privadas, propias o construidas por Chain y relacionarlas, en cualquier caso, con otras ajenas al ecosistema de Chain.

En junio de 2015, los medios de comunicación especializados informaron que Chain lideraría el proyecto piloto del Nasdaq OMX Group para incorporar la tecnología Blockchain dentro del Nasdaq Private Market.

En Symbiont también buscan servir como plataforma para la emisión e intercambio de valores mediante contratos inteligentes. La tecnología de Symbiont permite digitalizar complejos instrumentos financieros para poder ser introducidos en el registro infalible de una blockchain. Así, los usuarios pueden compartir datos, status y actualizaciones en un grupo cerrado o abierto de socios, según se establezca, de forma segura e instantánea. Se espera que el resultado sea una significativa reducción de costes porque se automatiza el proceso actual que rige en el intercambio de valores.

El software diseñado por la compañía –denominado Assembly- es capaz de ejecutar, según afirman sus promotores, casi 90.000 transacciones por segundo, cifra muy superior a lo que soporta la blockchain de Bitcoin, por ejemplo, que está en torno a las 250.000 diarias.

Coin Sciences Ltd es la compañía promotora de la plataforma blockchain privada MultiChain. Sobre este software, de acceso gratuito, se están desarrollando múltiples aplicaciones para confeccionar blockchain diseñadas a medida, con las características específicas requeridas. Pueden ser públicas o privadas y, en este segundo caso, determinar los permisos para acceder a los datos de los usuarios y su capacidad para seguir el flujo de los mismos a lo largo de toda la cadena de bloques.

Para finalizar vamos a hacer referencia a Monax que presume de ser la primera blockchain privada diseñada para poder interactuar con otras redes de blockchain si bien entonces -diciembre 2014- esta compañía se denominaba Eris Industries. El software –libre y de código abierto- permite la construcción de blockchains en una notable variedad de contextos. Pueden construirse blockchains de uso exclusivamente corporativo, para colaboraciones sectoriales entre actores competidores, de carácter privado o interactuar con blockchain públicas. Monax ofrece también la posibilidad de configurar los tokens asociados y dotarles de valor económico –como sucede en las cadenas públicas- o prescindir de esta cualidad añadida. Y a esta primera estructura suma el desarrollo y ejecución de Smart Contracts, de diseño propio o de terceros, como por ejemplo los que son aplicables en la blockchain de Ethereum.

El mecanismo de consenso empleado se denomina Tendermint, y opta por el protocolo proof of stake en detrimento del proof of work, mayoritariamente asociado a las cadenas públicas.

BigchainDB es una startup y proyecto de software libre ideado desde la empresa Ascribe, dedicada al registro de propiedad intelectual digital -como explicamos en la sección correspondiente-, que ha recibido un gran apoyo tanto económico como comunitario. Su objetivo es disponer de una base de datos para cantidades masivas de información Big Data), escalable y con tecnología blockchain sobre la que se puedan desplegar proyectos privados y públicos.

Realizar hoy una nueva base de datos competitiva desde cero no es buena idea. Por eso, trabajar sobre el motor de la base de datos es otro proyecto libre llamado RethinkDB. Lo realmente interesante de este proyecto es que proporciona una capa transaccional basada en blockchain, de manera que posibilita la entrada al mundo empresarial con sus bases de datos heredadas (y nuevas) a un nuevo paradigma. A esto, como ya sabemos, se le puede añadir una alta capacidad de transacciones por segundo (desde decenas de miles a millones añadiendo más nodos) por ejemplo. Además este proyecto está colaborando y siendo uno de los primeros en incorporar y colaborar con el protocolo Interledger.

R3, Digital Asset Holdings, Chain, Symbiont, MultiChain, Monax o BigchainDB son algunos ejemplos de todo el dinero, talento e ingenio que está presente ya dentro del sector financiero y bancario, en forma de blockchain. Sin embargo, tenemos que asumir que surgirán nuevos actores en el mercado con el paso del tiempo o que algunos otros, a los que no estemos prestando la debida atención, sean los líderes del futuro.

Soluciones para transferencias internacionales de valor

La versatilidad de la tecnología Blockchain es tal que no sólo permite elaborar blockchain públicas y privadas, también permite que entre estas últimas surjan propuestas para aplicaciones concretas y la posibilidad de públicas y privadas se relacionesn entre ellas.

Entre algunas de estas propuestas, que ya llevan tiempo experimentando con la tecnología blockchain tenemos a Ripple que irrumpe en el ecosistema blockchain con un protocolo de código abierto (donde se pueden implementar nuevos desarrollos) y privado (porque la participación en la red está limitada a bancos e instituciones financieras que manejan dinero fiat) que permite utilizar la red pública ripple, que consta de unas decenas de nodos principales o validadores. Por eso podríamos calificarla de una red híbrida. El diseño se ha configurado para poder operar como un sistema de pago que posibilite transacciones financieras globales seguras, instantáneas y prácticamente libres de comisiones o recargos. Ripple elimina los costes y riesgos asociados en el uso de intermediarios porque permite a dos bancos -ubicados en cualquier parte del mundo- realizar transacciones directamente entre ellos y en tiempo real. Y estas transacciones pueden ser divisas fiduciarias (dólares, euros, etc), criptomonedas o cualquier otra unidad de valor (p.ej: un token, una unidad abstracta/concreta). El enfoque es comercial, pero dada su naturaleza abierta y la accesibilidad de su red a terceros, posibilita su uso a otros ámbitos donde se requiera su agilidad transaccional.

Una de las diferencias de Ripple respecto a las blockchains públicas –tales como Bitcoin o Ethereum- es que no requiere de su propia criptomoneda –conocida como XRP- para la anotación de las transacciones en la cadena de bloques (aunque sí para emitirlas dado que se usa como una especie de “sello” o pago simbólico para evitar spam). Otra es el sistema adoptado para lograr consenso entre los nodos principales, denominados validadores.

La red de Ripple está compuesta por nodos particulares –de capacidades limitadas e incapaces de intervenir en los procesos-, nodos comunes a los participantes y otros nodos especiales o validadores que son los responsables de aceptar o rechazar las transacciones.

Como hemos señalado, Ripple también tiene su propia divisa, XRP, pero no exige a los usuarios que las transacciones se realicen en XRP. En este caso, la función de la divisa es proporcionar una capa de seguridad dentro de la red y evitar ataques malintencionados que puedan afectar al normal funcionamiento de los nodos.

La divisa se “pregeneró” (no se “mina” como en Bitcoin) al poner en marcha la red ripple en 2012 con 100 billones de unidades. El 20% se repartió entre los fundadores de Ripple, luego en 2013 se repartió entre los primeros usuarios (early adopters) una discreta cantidad (200 millones de XRP) y el resto se asignó a la fundación Ripple (para la autofinanciación, distribución a otros proyectos divulgativos/científicos etc).

Para poder operar en Ripple es necesario obtener XRP y “gastar” una ínfima cantidad (lo determina el protocolo ripple) en cada transacción,de modo que se usa a modo de comisión (fee en inglés) para evitar spam. Además el protocolo obliga a tener un mínimo de 20 XRP en una cuenta para poder entrar a operar.

La tecnología ripple consiste en un libro contable distribuido (denominado Ripple Consensus Ledger o RCL) y un protocolo P2P llamado RCP (Ripple Consensus Protocol) que comunica los nodos validadores y demás nodos participantes. Todos los nodos reciben una copia de cada nueva hoja del libro contable una vez consensuada por los nodos validadores. El protocolo RCP no solo soporta transacciones de movimientos de valor (p.ej: pagos) sino que además define líneas de crédito entre cuentas y lo más destacable, incluye soporte para intercambio de divisas (mercado de compraventa) directa e indirectamente.

Por ejemplo, un usuario con una cuenta en dólares estadounidenses (USD) podría pagar a otro usuario con una cuenta en euros (EUR) y el protocolo gestionaría el cambio de moneda.

La entrada a la red ripple y su RCL desde el mundo financiero tradicional se realiza mediante las pasarelas (gateways en inglés), que son instituciones financieras que utilizan la red Ripple para prestar servicios que van desde monederos hasta pasarelas de pago disponibles en teléfonos móviles. Estas pasarelas suelen ostentar también la condición de nodo validador. El servicio más prestado por una pasarela a un cliente final de esta es, mediante aplicaciones diversas, permitir entrar a operar en Ripple y cambiar su dinero en otra divisa o transferirlo a otra dirección, independientemente del usuario o pasarela que opere en Ripple, sin necesidad de mantener una relación directa con la pasarela original. Para la liquidación de las operaciones, el recorrido es el inverso, siendo la pasarela original del cliente particular la responsable de registrar y validar la operación.

Interledger nace dentro del equipo técnico de Ripple como un protocolo abierto para conectar tanto ledgers privados (p.ej: bancos), redes de pagos (p.ej: Paypal) y blockchains (públicas o privadas), incluyendo, además, la oferta de servicios comerciales de Ripple.

Interledger se encuentra bajo el paraguas de Hyperledger además de estar como propuesta en el Internet Engineering Task Force (IETF), que es donde los estándares y protocolos de internet se proponen y definen. También se está tratando con el W3C (Consorcio para estándares de la web), dado que el acceso a los pagos desde cualquier navegador web es clave desde un punto de vista de alcance universal.

Este protocolo intenta extender el diseño y principios de la red Internet al concepto de Internet del Valor. Mientras que el protocolo de Internet (IP) mueve paquetes de datos a  través de diferentes redes usando enrutadores (routers en inglés), el protocolo de Interledger (ILP) enruta movimientos de valor a través de diferentes redes usando conectores (que equivaldría a los enrutadores de Internet). Dicho movimiento de valores -como dinero o cualquier activo- está protegido por criptografía, concretamente con el concepto y proyecto de código abierto denominado cripto-condiciones, que además es otra propuesta de protocolo de internet para el IETF.

Como conclusión, Interledger (u otra propuesta similar) podría convertirse quizás en la piedra angular sobre la que recaería una unificación de diversas tecnologías del Internet del Valor, del que tanto estamos hablando en este libro. No sabemos cómo será el futuro de todas las tecnologías blockchain pero pocas dudas caben de que el modelo exitoso se basará en la estandarización y apertura máxima de protocolos, para dar cabida a nuevos desarrollos que satisfaga, desde usuarios trás un navegador a todas las exigencias del Internet de las Cosas. Todos se beneficiarían de un mínimo común denominador, el nuevo lenguaje digital de las blockchains.