Blockchain pública

14 February 201726 May 2017

Luis Carlos García González es administrador de sistemas GNU/Linux, defensor y promotor de aplicaciones libres, apasionado de la criptografía y veterano miembro de la comunidad Bitcoin en España. También es uno de los co-autores del libro y responsable del capítulo dedicado a “Tecnologias Blockchain”. En el presente anexo – que es una extensión del capítulo de Luis Carlos García tal y como prometimos a los lectores del libro- nos volvemos a sumergir en el universo de las blockchain privadas de la mano del autor, para ampliar y complementar nuestra visión sobre el universo de las blockchain públicas. Confiamos que los lectores del libro adquieran con la siguiente lectura una perspectiva de las propuestas actuales con más renombre.

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Si hablamos de Blockchain públicas, la referencia a Bitcoin es obligada. No sólo porque ha sido la primera y original y que con ella, en definitiva, comenzó este nuevo universo tecnológico allá por el año 2009. También porque actualmente es la más fuerte y consolidada de todas las blockchain públicas existentes.

Y Bitcoin continúa su desarrollo de forma constante. Sin embargo, al ser un proyecto que ha alcanzado dimensiones considerables, con grandes cantidades de dinero en juego, no puede permitirse el lujo de experimentar a la ligera con un protocolo que lleva demostrando su eficiencia desde 2009. Por eso su evolución es mucho más conservadora que la que presentan otros competidores suyos. No obstante, aún está lejos de mostrar todo el potencial que puede ofrecer. Gracias a las funciones de scripting, integradas en el protocolo, existen interesantes proyectos que pueden llevar a Bitcoin mucho más lejos de lo que conocemos hoy. Estas propuestas son:

  1. Lightning Network. Es un sistema de canales de pagos ligados a la cadena de bloques de Bitcoin. A través de ellos podrían realizarse transacciones instantáneas, gran número de ellas por segundo y a bajo coste. También podría permitir intercambios entre cadenas, con reglas de consenso heterogéneas sin necesidad de confiar en terceras partes. Una de las pegas que podría ponerse a desarrollo es que podría favorecer la centralización en ciertos nodos.
  2. Segregated Witness. Supone una optimización del espacio del bloque. Resuelve también alguno de los problemas que arrastra Bitcoin, como la maleabilidad de las transacciones. Es una propuesta discutida porque permite otra serie de desarrollos alternativos para escalar la red, posponiendo un hardfork por aumento del tamaño de bloque hasta que no se dé un consenso muy mayoritario. Actualmente plantea problemas por centralización de nodos.
  3. Sidechains o cadenas laterales. Son cadenas alternativas a la de Bitcoin que podrían trabajar enlazadas a ésta, aprovechando su mayor seguridad por capacidad de cálculo. Estas cadenas ligarían tokens de la red Bitcoin como respaldo de valor en su cadena, pero estas cadenas podrían trabajar con diferentes versiones del protocolo de modo que podrían aplicarse sobre multitud de escenarios diferentes. También permitirían realizar pruebas de desarrollo en entornos más similares a los reales sin comprometer la estructura operativa de Bitcoin. Los bitcoins retenidos se podrían liberar de nuevo en la cadena principal si se cumplen los criterios de liquidación de los tokens correspondientes en la cadena lateral.
  4. RootStock. Es una plataforma entre pares que permitiría ejecutar Contratos Inteligentes (Smart Contracts) usando la cadena de bloques de Bitcoin como base.

Casos más notables de Blockchains públicas alternativas

Existe una maraña enorme de versiones alternativas a la cadena de bloques de Bitcoin. Como es inviable hacer un listado de todas ellas vamos a centrarnos en las que despiertan mayor interés según su volumen de negociación y capitalización actuales.

Ethereum puede ser considerada el caso de Blockchain más exitosa tras Bitcoin. Utiliza un sistema de consenso de tipo PoW. Está diseñada para facilitar la programación de Contratos Inteligentes (Smart Contracts). Utiliza un token llamado ether que permite la ejecución de estos contratos sobre su red usando una Máquina Virtual que funciona de forma distribuida gracias al aporte de los mineros que son recompensados con ethers. La emisión de éstos es fija por año de forma que el incremento relativo de su masa “monetaria” tiende a disminuir con el tiempo. A largo plazo esperan que la pérdida de tokens —por errores en la gestión de la cartera, extravío de las claves privadas, fallecimiento de los propietarios, etc.— equilibre la emisión y tender así a un valor constante. Ha estado envuelta en polémica pues se realizó en su cadena una bifurcación forzosa (Hard Fork) para recuperarse de un robo importante de tokens debido a un error de programación en un proyecto interno de Organización Autónoma Distribuida (DAO). Un grupo de usuarios de Ethereum no estuvo de acuerdo con esta medida, puesto que consideraban que el código que se ejecuta en la cadena debe ser inmutable. Así que se mantuvieron en la versión original y la cadena se escindió dando lugar a Ethereum Classic.

Litecoin. Es una cadena muy similar a Bitcoin y de las primeras variantes en surgir. Se buscaba un tiempo de confirmación más rápido (2,5 minutos por bloque), una emisión algo más alta (80 millones de litecoins) y, sobre todo, evitar la especialización y concentración de la minería que se estaba produciendo en Bitcoin con la incipiente llegada de los FPGA y posteriormente ASIC. Litecoin proponía una variación en el algoritmo PoW de Bitcoin para hacerlo resistente a los ASIC y mantener la minería reservada a los computadores domésticos. Con el tiempo aparecieron ASIC capaces de ejecutar su algoritmo y su principal aporte diferencial fracasó.

Monero. Es una de las criptomonedas que incide en la mejora del anonimato y en la escalabilidad. Utiliza un sistema de anillos de claves criptográficas para ofuscar la trazabilidad de los intercambios de sus tokens. Además dispone de un sistema de bloques no limitados en tamaño, aunque sí penaliza los bloques grandes para permitir el crecimiento de la red sin discontinuidades. Usa una prueba de trabajo de tipo PoW. Como Ethereum utiliza un sistema de recompensa fijo por año, transcurrido el periodo inicial de 4 años en el que se deben emitir el 86 % de sus tokens.

Dash. Similar a la anterior en sus pretensiones. Incide en la privacidad y dispone de un sistema de transacciones instantáneas. Utiliza un conjunto de Nodos Maestros (Masternodes) con el objetivo de mezclar las transacciones de la red a través de la elección aleatoria de varios de estos nodos y rechazar intentos de transmisión de tokens incompatibles para lograr transacciones instantáneas confiables. También utiliza un sistema PoW algo más eficiente en cuanto a demanda energética que los de Bitcoin y Litecoin e iguala las prestaciones de la minería por CPU y GPU.

Augur. Es una plataforma descentralizada construida sobre Ethereum que ha creado su propio token para operar sobre Ethereum como un ejemplo de aplicación sobre una blockchain. Pretende utilizar las tecnologías Blockchain, aplicando a ello teoría de juegos e inteligencia colectiva, a partir de estas redes, para obtener mejores predicciones sobre eventos futuros. Lo que se conoce como Prediction markets.

NEM. Otro sistema criptográfico que ha introducido nuevas características a su Blockchain. En este caso, un sistema de mensajería cifrado a través de P2P, junto a un sistema de reputación. En esta ocasión el sistema no es de tipo prueba de trabajo, sino mediante Prueba de Importancia (Proof of Importance, PoI) que se basa en que las probabilidades de encontrar el siguiente bloque a cargo de un miembro de la red aumentan en función del número de tokens que posee y de la reputación que ha logrado.